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Sobre este artículo:

Fecha de publicación: 1-Set-2000

Las preguntas que debemos hacer -y aquéllas que no debemos hacer- en torno al holocausto y una respuesta que no debemos dar

Una opinión poco ortodoxa

Por: Raquel   Hodara

La última declaración del rabino Ovadia Iosef sobre el motivo del Holocausto puso en vilo a la sociedad israelí y a todo el pueblo judío. El atribuir los seis millones de crímenes a pecados cometidos por ellos en vidas anteriores no es nuevo entre las posiciones más extremas de la ultraortodoxia, pero sí lo es que un rabino tan importante y con tanto poder político se haga eco de ello. Nuestra poco ortodoxa colaboradora esboza aquí una respuesta a esta y otras cuestiones que no se debieran volver a plantear.


El Rab Ovadia Iosef

"Los judםos que murieron en la Shoב (Holocausto) eran reencarnaciones de almas pecadoras que se purificaron asם definitivamente." Estas palabras, pronunciadas hace varios dםas por el Rabino Ovadia Iosef, causaron una profunda conmociףn en la sociedad israelם. No me detendrי en el significado de la creencia en la reencarnaciףn, que fue siempre una doctrina marginal dentro de la religiףn judםa; dirי תnicamente que al recurrir a ella, Ovadia Iosef no estaba insinuando que las vםctimas de la Shoב hubieran pecado; quizב quiso decir precisamente lo contrario. Es mבs: no pongo en duda que la muerte de cada una de ellas le acongoje enormemente y que con toda sinceridad vea en los muertos mבrtires del judaםsmo. Sin embargo, la reacciףn de la gran mayorםa de los israelםes y las protestas acongojadas de los sobrevivientes, no fueron producto de la ignorancia ni de "haber tomado sus palabras fuera de contexto" –perpetuos ataques empleados como mיtodo defensivo– sino precisamente del conocimiento de los hechos y de una visiףn correcta –en la medida en que ello es posible– de los mismos.

Tratarי de explicar a quי me refiero despuיs de anotar aquם unas palabras traםdas a mi memoria por lo acontecido, palabras pronunciadas en ocasiףn de la inauguraciףn de la casa de Memoria del Holocausto en Buenos Aires:

Cuando me invitaron a hablar en este acto, me preguntי por quי invitaron a una maestra de historia. Hasta hace varios aסos, en este tipo de ceremonias, hablaban sobrevivientes, oradores, expertos en retףrica. Yo no soy ninguna de esas cosas. Soy simplemente una maestra, una docente; enseסo historia y trato de aprender algo acerca del tema del cual me ocupo. Creo que si invitaron a una maestra de historia, ello se debe a que se han comenzado a entender dos cosas: primero, que no basta con la emociףn para impartir una enseסanza que perdure, sino que es necesaria la transmisiףn de un conocimiento ordenado, meticuloso, sustentado de un modo casi frםamente acadיmico, aunque sin olvidar la otra cara: la cara del dolor. En segundo lugar, que solamente la investigaciףn puede ligar todos los lazos de aquello que transmite parcialmente cada uno de los sobrevivientes, desde el punto de vista de sus propias vivencias, de su pasado personal.

Pero ahora me pregunto: ¿por quי estoy yo acב? No sףlo porque me invitaron, sino porque creo que la deuda mבs importante que tenemos todos los que enseסamos la historia de la Shoב y todos los que estudiamos el tema de alguna manera, es con los sobrevivientes, no con los investigadores, sino con los sobrevivientes. Todos los que estבn aquם saben quי es un Seder de Pesaj. Este se inicia con una serie de preguntas, dבndonos a entender que no es posible de ninguna manera estudiar historia ni transmitirla, si no sabemos cuבles son las preguntas que tenemos que formular. Ademבs, nos dicen que al que no sabe preguntar se le enseסa a hacerlo, abriיndole asם la posibilidad de aprender, mientras que el que es sabio pregunta por sם solo. Yo creo que lo que nos enseסaron los sobrevivientes es que creםamos que יramos sabios y sabםamos preguntar y hoy, gracias a ellos, entendemos que las preguntas que debemos hacer son diferentes a las que venםamos formulando.

 

CULPABLES DE NO CONTRADECIR LA L׃GICA

En primer lugar, no debemos preguntar mבs "¿cףmo no sabםan que esto iba a suceder?", "¿cףmo no lo previeron?", "¿cףmo no se fueron a tiempo?"

Cuando nos adentramos en la realidad histףrica, comprendemos que la Shoב fue un acto singular, un acto sin parangףn en los anales de la humanidad, aunque no sin antecedentes. Entonces entendemos que lo que sם debemos preguntarnos es cףmo podםa gente en Europa, en la Europa culta, vencer la barrera de la lףgica y –haciendo caso omiso de todo lo aprendido hasta el momento- intuir o adivinar que un Estado iba a poner toda una maquinaria tecnolףgica tan avanzada al servicio de un objetivo que consistםa en borrar a todo un pueblo de la faz de la tierra. No se trataba de lograr un objetivo territorial ni una meta polםtica o econףmica. Se trataba de algo desconocido hasta entonces: tomar a un pueblo entero -desde el mayor hasta el menor, incluso al que estaba aתn en la matriz y a aquיl que ya habםa dejado de pertenecer a la religiףn judםa– y borrarlo de la faz de la tierra. Ese, precisamente, era el objetivo. 

Es el תnico caso en la historia en que el asesinato sistemבtico fue tanto el medio como el objetivo en sם. ¿Cףmo lo iban a adivinar? Los medios empleados por los nazis para ocultar el exterminio fueron singulares. Mantener en secreto su "misiףn salvadora del mundo" fue una tarea ardua, pero no tan ardua como suele pensarse, precisamente por la inmensa dificultad que significaba creer que un suceso asם podrםa tener lugar; asם, cuando Leo Baeck –rabino judeo-alemבn y gran pensador– afirmף que en algתn momento יl habםa intuido la Shoב, sus alumnos le respondieron que eso no podםa ser verdad, porque "tan sףlo una mente nazi podםa intuir la Shoב, y usted no tiene una mente nazi." Por lo tanto, la pregunta "¿cףmo no supieron?" implica, segתn el ilustre historiador Jacob Katz, una paradoja difםcil de subsanar, difםcil de superar: nosotros hoy no podemos creer que en su momento nadie podםa creer lo que no se podםa creer. Es decir: antes de la Shoב nadie podםa creer que algo asם sucederםa, mientras que hoy muchos no pueden creer que entonces nadie lo creםa.

Segundo: no podemos preguntarnos por quי no salieron a tiempo. En primer lugar, si entendemos que no podםan saber, tendremos parte de la respuesta de por quי no salieron a tiempo; pero si aתn tenemos la idea de que algo tenםan que sospechar – los judםos alemanes estaban perdiendo sus derechos y sus limitaciones crecםan dםa tras dםa; los judםos polacos quizב podrםan haber previsto la derrota polaca– lo que tenemos que hacer es analizar hacia dףnde podםan irse. Aprenderemos entonces la historia de la imposibilidad de la emigraciףn para los judםos de Europa, de las puertas cerradas en el mundo entero. Es por ello que esta pregunta tambiיn debe morir. No se puede preguntar mבs por quי no salieron.

Cuando decimos u oםmos que "estaban pegados a sus ollas de carne", debemos estudiar la historia del judaםsmo en Polonia y preguntarnos: "¿cuבles ollas de carne?" Tenemos que conocer en quי miseria vivםa gran parte de la poblaciףn judםa de Polonia, una miseria que hoy, felizmente, es difםcil de comprender. No podםan salir porque no habםa adףnde y no habםa con quי.

En tercer lugar, lo que no podemos preguntarnos mבs es "por quי fueron a las cבmaras de gas como ovejas al matadero". En todo caso, podrםamos decir que los empujaron a las cבmaras como se empuja a las ovejas.

Si entendemos que no podםan saber lo que iba a suceder, si constatamos que no habםa adףnde ir y si comprendemos que no era gente que podםa haberse organizado de antemano para una situaciףn asם, ¿cףmo podemos preguntarnos por quי fueron como ovejas al matadero?

HEROֽSMO JUDֽO MULTIPLICADO

Lo primero que nos enseסa la historia es que nuestros datos estaban equivocados: el gueto de Varsovia no fue el תnico ejemplo de heroםsmo judםo; hubo sublevaciones e intentos de subversiףn en decenas y quizב en centenares de guetos grandes y pequeסos y hubo quienes lucharon en los bosques como partisanos. Las תnicas insurrecciones en los campos de concentraciףn y de asesinato masivo fueron emprendidas por judםos, salvo una organizada por prisioneros de guerra soviיticos en Mauthausen. Por lo tanto, antes que nada, hay que conocer los hechos y hacer un anבlisis meticuloso de las condiciones demogrבficas y entonces preguntarnos cףmo puede luchar una poblaciףn muerta de hambre, que sufre de condiciones de salubridad infrahumanas en medio de las cuales es casi imposible sobrevivir, con absoluta carencia de dinero, de armas, de medicamentos, sin un entorno que la apoye y con una topografםa que, en la mayorםa de los guetos, hacםa imposible la huםda. ¿Cףmo levantarse en armas cuando, ademבs, se debםa considerar la responsabilidad colectiva –que significaba que la rebeliףn de uno podrםa acarrear la muerte de cien– y la responsabilidad familiar, que implicaba que tal vez el תnico joven de la familia, que quizב podםa aתn proveerla de algתn sostיn, la abandonarםa para irse a luchar por una meta que sabםa perdida de antemano?

Es importante, ademבs, la comparaciףn con otras poblaciones que no estaban tan oprimidas como los judםos. Descubriremos, entonces, que, en proporciףn, el pueblo judםo se rebelף mבs que otros grupos, no por ser mבs heroico sino porque su situaciףn era la mבs desesperada. Los que se rebelaron sabםan que, con toda seguridad, no salvarםan vidas. Lo que habםan decidido salvar era cierta dignidad colectiva, algo que quedara inscrito en la historia del pueblo judםo, como lo dejaran asentado en sus notas algunos de los jףvenes lםderes, antes de morir luchando.

La otra cuestiףn que debemos plantearnos en este contexto es si en una situaciףn asם, sףlo una insurrecciףn armada es una insurrecciףn digna, si el publicar diarios clandestinos y distribuirlos no es un tipo de resistencia, si escribir la historia para que nosotros hoy podamos conocerla no es un tipo de rebeliףn, si el conseguir comida para no morirse de hambre, como querםan los nazis, no es un acto de rebeldםa; en resumen: si todos estos desafםos no deben despertar nuestro asombro y nuestra admiraciףn.

La cuarta pregunta que no debemos formular es por quי el "Judenrat" (Consejo de Judםos) "colaborף" con los nazis, facilitando la tarea de estos תltimos. Hoy sabemos que no se puede hablar de "el Judenrat". Hubo cientos de comitיs de Judenrat y en ellos participaron miles de personas. ¿Podemos pensar acaso que todos ellos se comportaron de igual manera? Estamos conscientes de que debemos hacer un anבlisis muy meticuloso, muy cuidadoso, de todo ese perםodo, tratando de conocer los datos mבs exactos respecto a cada uno de los guetos y a la conducta de cada uno de los Judenrהte. Empero, antes debemos preguntarnos si nosotros podemos entender el dilema moral del Judenrat. La Shoב fue un hecho תnico tambiיn por los dilemas morales inconmensurables, estremecedores, a los cuales estuvieron sometidas muchםsimas de las vםctimas, como individuos o como grupos de lםderes. Cuando hayamos recabado datos suficientes sobre la vida en los guetos, entenderemos que el Judenrat no podםa escoger entre proveer de comida a todos o a unos pocos -porque no habםa comida para todos- y que tampoco podםa elegir entre salvar a todos o a algunos, porque los nazis habםan decidido asesinar a todos; el Judenrat sףlo podםa creer –errףneamente, claro- que podםa elegir entre la muerte de todos y la salvaciףn de algunos. Una vez entendido todo ello, podremos emprender el estudio de cada uno de los diferentes grupos de liderazgo sin arriesgarnos a emitir juicios arbitrarios.

Debemos dejar de preguntarnos por quי los sobrevivientes callan, por quי no cuentan... Yo creo que si estudiamos acerca de la experiencia en los campos, si leemos la frase de Primo Levi -que dice que los campos eran campos de exterminio en el doble sentido de la palabra- entenderemos que los nazis no se conformaban con matar tan sףlo el cuerpo del prisionero sino que hacםan todo lo posible por destruםr tambiיn su alma, su dignidad, su decencia. Los nazis querםan quitarles a los judםos no sףlo sus derechos humanos, sino tambiיn el derecho a ser humanos. Cuando conocemos esta verdad y nos encontramos con sobrevivientes que pasaron por esas circunstancias, creo que no podemos preguntarnos mבs por quי no contaron. El recordar esas vivencias significa soportar un dolor que nosotros no podemos imaginar y un sentimiento de culpa agobiante; se trata de un castigo mבs, totalmente inmerecido: muchos son los sobrevivientes que se atormentan cuestionבndose sin cesar por quי ellos quedaron con vida y otros no.

Pero hay un motivo mבs para el silencio: las miradas incrיdulas o los gestos de disgusto de aquellos que oyeron, una vez acabada la guerra, las historias de los sobrevivientes. Estos תltimos reaccionaron callando y sףlo volvieron a hablar cuando nosotros cambiamos nuestra actitud y estuvimos dispuestos a oםr y tratar de comprender.

LA CONTINUIDAD JUDIA COMO RESISTENCIA

Si podemos entender todo lo anterior, veremos que las preguntas que debemos hacer son totalmente diferentes. Debemos cuestionarnos cףmo hubo jףvenes que a pesar de la incomunicaciףn y el aislamiento, a pesar de la barrera de la lףgica, a pesar de que algo como la Shoב no habםa ocurrido jamבs, se dieron cuenta a finales de 1941 de que existםa un plan destinado a asesinar a todos y a cada uno de los judםos. Si estudiamos seriamente la documentaciףn, la pregunta deberב ser cףmo fue posible la resistencia en todas sus formas. Deberemos preguntarnos, ademבs, de dףnde sacaron fuerzas y valor para recordar, para hablar, para preservar la memoria para el pueblo judםo y para el mundo entero y para poder respondernos a nosotros, los entrevistadores. La otra pregunta que me hago siempre es cףmo fue que no salieron a buscar venganza, prefiriendo invertir sus energםas en construir y procrear, continuando asם la cadena del pueblo judםo. Hay mבs preguntas que debemos hacernos, entre otras, ¿de dףnde sacaron el valor necesario para seguir educando a sus hijos dentro del judaםsmo? ¿Cףmo fue que no decidieron huir de ese pueblo que habםa sido vםctima hacםa tan poco tiempo?

Creo, entonces, que la inauguraciףn de este lugar -que pone en contacto a maestros, sobrevivientes, hijos, nietos- serםa el momento adecuado para colocar un letrero en una columna central, seסalando cuבles son las preguntas que ustedes nos instaron a hacer, enseסבndonos tambiיn a sacar fuerzas de donde no las hay, para seguir adelante con el cometido de aprender y transmitir todo lo que sea posible acerca de la Shoב.

No puedo dejar de recordar a una compaסera de estudios, sobreviviente de Hungrםa, que ve en Yad-Vashem un lugar feliz, porque representa nuestra victoria sobre los nazis. "Si tenemos un Museo de Recordaciףn en Jerusalem" –me dijo– "si la gente viene a aprender y nosotros venimos a investigar, no triunfaron en su propףsito de asesinar nuestros espםritus." Creo que ustedes y este Centro de Memoria de la Shoב, son la mejor prueba de ello. Muchas gracias.

Hasta aquם lo dicho entonces.

El dictamen de Ovadia Iosef me lleva no a agregar una mבs a las preguntas que no debemos hacer, sino a reflexionar acerca de un tipo de respuesta que no debemos dar: considero que no debemos decir absolutamente nada que pueda dar a entender que los crםmenes nazis tenםan algתn tipo de justificaciףn, que las vםctimas, por el motivo que fuese, debםan morir asesinadas. Reconozcבmoslo: para gente religiosa –que cree sinceramente en un Dios justo y omnipotente– la Shoב representa un suplicio existencial desgarrante, pero eso no les otorga el derecho de calmar sus interrogantes por medio de pronunciamientos que acrecienten el dolor de los sobrevivientes y de los parientes de los desaparecidos.

Ya el libro bםblico de Job nos enseסa que los problemas excruciantes planteados por el sufrimiento del justo y el bienestar del malvado, no pueden ser confrontados en forma simplista pretendiendo defender contra viento y marea la "teorםa de la retribuciףn." Dios –al final del libro– le da la razףn a Job, que aduce una y otra vez, con admirable obstinaciףn, que no hay razףn alguna para su tormento y condena a sus amigos que intentaron defenderlo (a Dios) con argumentos falaces, pretendiendo que todo padecimiento puede ser justificable y tratando de hacer confesar a Job culpas de las cuales era inocente. De entre las lםneas del libro de Job grita la triste verdad: hay sufrimientos que no tienen explicaciףn teolףgica; ya en los primeros capםtulos confiesa Dios que no hay motivo alguno para la tragedia de Job, el mבs justo de todos los personajes bםblicos. Entendבmoslo bien: en realidad no era a Dios a quien defendםan los "amigos de Job", sino a su propia seguridad, sustentada en dogmas mezquinos. Para no confrontar la ineludible incertidumbre, estaban dispuestos a sacrificar al mejor de los seres humanos en sus momentos de desesperaciףn.

La pregunta que sם debemos hacernos en relaciףn a la Shoב no es dףnde estaba Dios durante esos terribles aסos, sino –como ya lo dijeran preclaros rabinos– dףnde estaba el ser humano. Esa es la pregunta que aתn no ha obtenido una autיntica respuesta.

 

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